Es importante mantener una sana relación amorosa debido a que esto nos permite mejorar nuestra calidad de vida. Si sostenemos una relación confliciva, o tóxica, nos genera desgaste físico y/o psicológico en el que muchas veces sufrimos con determinadas enfermedades como consecuencia de ello.
¿Cómo puedo generar una relación sana?. Es importante poder evaluar la relación y el tipo de vínculo que mant engo con la otra persona. Para esto se puede tener en cuenta los siguientes consejos:

Creencias y expectativas sobre el/la compañero/a o la relación: Si mantengo creencias positivas, voy a generar una mirada optimista acerca del otro y de la relación. En cambio si aparecen supuestos negativos acerca del otro, se va modificando y limitando mi percepción hacia él/ ella; entonces el enojo, la frustración y la irritación van inundando la relación en un clima más negativo. En este clima, un comentario neutral se puede malinterpretar y generar una pelea.

Capacidad para reparar: Ante una pelea es importante que ambos miembros de la relación puedan tener conductas que anulen o corten con esa negatividad. Es imprescindible reflexionar sobre los propios actos, asumir las responsabilidades ante esa pelea y disculparse con el otro. Si bien a veces uno no se disculpa porque «es obvio» que se dio cuenta de su acto, es importante que se lo haga saber al otro porque disculparse ayuda a reparar ya que le mostramos al otro que hemos cometido un error y que queremos modificar eso.
Por el contrario, si no hay reflexión, no se asumen las responsabilidades propias y no hay disculpas hacia el otro… no habrá solución a los inconvenientes por lo que es difícil que perdure la pareja.
No sólo es importante tener capacidad para resolver problemas sino para convivir con los problemas irresolubles, ya que van a haber temas que no necesariamente las partes se van a poner de acuerdo, lo importante es que la discusión no se estanque y para esto se recomienda hacer pequeños acuerdos.

Cercanía: ¿qué es lo que nos une?; ¿cuántas cosas vamos a compartir juntos? y ¿cómo lo vamos a compartir?; ¿qué intereses, actividades, valores y proyectos tenemos en común?. Potenciar y apoyar proyectos, metas y deseos personales y comunes funciona como motor para seguir avanzando.
No necesitamos estar todo el tiempo juntos con nuestra pareja pero si poder compartir cosas juntos. Hay parejas que necesitan compartir muchas cosas y hay otras que tienen más espacios para las diferencias, pero ambas pueden funcionar adecuadamente .
Compromiso: ¿qué prioridad emocional tiene la relación para cada participante?,¿hay otra persona o proyecto más importante para alguno de los dos?, ¿cómo repercute esto en el otro?.
Si falta el compromiso en la relación, es probable que no se mantenga en el tiempo o que desencadene en una relación tóxica.

Intimidad: es el grado y la capacidad que cada uno tiene para compartir con el otro sus secretos y/o los aspectos más vulnerables, sin miedo a que esto no sea bien cuidado.
La amistad es el conocimiento íntimo del otro (saber lo que le gusta, lo que le disgusta, cuáles son sus sueños, sus proyectos, las dificultades y limitaciones, conocer su historia). Implica un alto grado de intimidad en la pareja, valoración y admiración al otro y poder disfrutar de la mutua compañía.
Separación: es la capacidad de experimentarse separado del otro, tener capacidad de autonomía e independencia. Para lo cual es muy necesario que ambos miembros puedan aceptar las diferencias y validar al otro.

Poder: tiene que ver con la habilidad para influir, persuadir o controlar al otro.
En una relación el poder se manifiesta de distintas maneras: una persona puede mantener una posición de sumisión o complacencia hacia el otro para persuadir en él; puede expresarse de forma autoritatia o violenta para influir en el otro; o bien, puede expresarse de forma manipulativa como la victimización o la culpabilización.

Empatía y actitud para dejarse influenciar: cuando no hay acuerdos, es importante comprender la posición del otro, ponerse en su lugar y tener la capacidad para dejarse influenciar es decir entender su punto de vista y aceptarlo respetando las diferencias, los comportamientos, pensamientos y/o sentimientos del otro.
