¿Cómo salir de la baja autoestima?

La autoestima es la opinión general que tenemos de nosotros mismos, cómo nos evaluamos, juzgamos y nos conducimos en la vida. Se refiere al valor que nos otorgamos como seres humanos y consiste en una actitud positiva hacia nosotros mismos.

La autoestima se va construyendo gradualmente. A través de las experiencias que tenemos vamos formando, desde nuestra infancia, un cuerpo de conocimiento acerca de nosotros mismos. A medida que vamos creciendo vamos adquiriendo un mayor grado de conciencia y, como resultado, surge una autoestima satisfactoria o una baja autoestima, según como nos evaluemos ante distintas situaciones.
Tenemos una experiencia (esta puede ser temprana o tardía), que va a permitir formar cierto conocimiento sobre cómo nos vemos a nosotros mismos y el valor que nos otorgamos como personas. A medida que vamos atravesando las experiencias, vamos construyendo distintas creencias o reglas que nos dicen lo que debemos hacer y nos dicen también qué pasará si no lo hacemos. Entonces ante una situación a enfrentar, aparecen estás predicciones que van a generar ciertas emociones.

Por ejemplo si tengo que enfrentar una situación y me siento ansioso por eso, voy a tener predicciones negativas que se van a retroalimentar y mi comportamiento será la evitación (o conductas no adaptativas a la situación que tengo que afrontar). Por lo tanto, voy confirmando lo que creo de mí mismo.

La baja autoestima aparece cuando este circuito se retroalimenta con pensamientos autocríticos porque estos despiertan emociones como tristeza, angustia, desesperanza, etc. y, por lo tanto, me voy a percibir negativamente ante esa determinada situación. Así voy sosteniendo el circuito de la baja autoestima, percibiéndome negativamente o de modo insuficiente ante las situaciones. Este es el modelo cognitivo de la baja autoestima.

La baja autoestima puede aparecer ante:
– un aspecto de mi forma de ser en la que me percibo como insuficiente.
– un estado animo actual (sin ser persistente en el tiempo).
– una consecuencia de algún problema en particular.
– una vulnerabilidad en mi forma de ser como ansiedad, depresión, trastorno alimenticio, etc.

Para mejorar el autoestima es importante no sólo idénticar lo que pensamos sino modificar nuestros pensamientos autocríticos, aceptar nuestros errores y comprender que hay situaciones en las que nos vamos a sentir más cómodos y otras en las que tenemos que esmerarnos un poco más, pero todo es posible si la enfrentamos positivamente.

Publicado por Lorena Sánchez

Lic. en Psicología. Especialista en Psicoterapia Cognitiva Conductual.

Deja un comentario