Neurotips: 8 claves para crear hábitos duraderos.

Desde la neurociencia sabemos que el cerebro no distingue entre lo importante y lo trivial: fortalece todo lo que se repite, ya sea un pensamiento, una emoción o una acción. Nuestros hábitos cotidianos —aquellas acciones que repetimos sin pensar— son circuitos neuronales que se consolidan y nos configuran.

Cada hábito que sostenemos deja una huella. La plasticidad cerebral —la capacidad del sistema nervioso para cambiar su estructura y función— está mediada por la repetición. Por eso, el hábito de preocuparse, rumiar o aislarse no es solo psicológico: el cerebro también lo aprende y lo automatiza, como si fuera una respuesta “normal”. El Cerebro Creativo: ¿Cómo Funciona la Fuente de Nuestra Innovación? 🧠

Pero también podemos generar buenos hábitos. Los hábitos saludables —como meditar, realizar actividad fisica o tener vínculos significativos— pueden modificar la forma en que se conectan dos regiones clave del cerebro: la amígdala (que detecta amenazas y emociones intensas), y la corteza prefrontal (que nos ayuda a pensar, tomar decisiones y calmarnos). Cuando esa conexión mejora, respondemos con más equilibrio al estrés, somos menos impulsivos y tenemos mayor claridad mental.

También influye la dopamina. Cada hábito genera una expectativa de placer o alivio. Si no lo manejamos bien, este sistema nos puede dejar atrapados en patrones de gratificación inmediata —como pasar horas en redes sociales, comer sin hambre o aislarnos— que al principio nos calman, pero a largo plazo deterioran nuestra salud mental.

Pero también está la otra cara: los hábitos pueden ser herramientas para sanar. Sostener pequeñas acciones cotidianas —como caminar 20 minutos, escribir lo que sentimos, hablar con alguien en quien confiamos o simplemente respirar de forma consciente— ayuda a regular nuestro sistema nervioso y a sostener el equilibrio emocional.

No se trata de control, sino de dirección. De elegir qué queremos fortalecer dentro nuestro, día a día. Reflexionar sobre mi habito alimenticio Transforma tu vida con buenos hábitos: el poder de pequeñas acciones diarias 🌟 Nutriendo Cuerpo y Mente: Cómo Forjar Hábitos Alimenticios que Perduran

La neurociencia sugiere varias estrategias basadas en el funcionamiento del cerebro para mejorar nuestros hábitos. Algunas de ellas son:

  • Repetición y consistencia: Para formar un hábito nuevo, es clave hacerlo todos los días a la misma hora o en el mismo contexto.
  • Asociar hábitos a señales concretas: Se forman mejores hábitos cuando los asociamos a una señal o desencadenante (por ejemplo, “después de cepillarme los dientes, hago 5 minutos de respiración consciente”).
  • Empezar por pasos pequeños: El cerebro resiste los cambios bruscos. Por eso, pequeños cambios sostenidos son más efectivos. Esto reduce la activación del sistema de alarma (amígdala) y favorece el sistema de recompensa (núcleo accumbens).
  • Activar el sistema de recompensa: Recompensarse de forma inmediata (con palabras, gestos o algo placentero) refuerza el hábito y activa la liberación de dopamina, que fortalece la conducta.
  • Regular el estrés: Altos niveles de cortisol (hormona del estrés) sabotean el autocontrol. Técnicas como mindfulness, respiración profunda o ejercicio ayudan a mantener el equilibrio necesario para sostener hábitos positivos.
  • Cambiar el entorno: El cerebro responde mucho al contexto. Si quieres comer más sano, cambia lo que hay al alcance de tu mano. Si quieres estudiar, crea un rincón atractivo para eso.
  • Visualizar la acción: La visualización activa redes cerebrales similares a las que usamos al hacer la acción real. Imaginarte cumpliendo un hábito fortalece su consolidación.
  • Seguir el progreso: La visualización activa redes cerebrales similares a las que usamos al hacer la acción real. Imaginarte cumpliendo un hábito fortalece su consolidación.

Publicado por Lorena Sánchez

Lic. en Psicología. Especialista en Psicoterapia Cognitiva Conductual.

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